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ePrix 150 de la Fórmula E, Ciudad de México y un triunfo inesperado

La Fórmula E volvió a escena este 10 de enero en el Autódromo Hermanos Rodríguez para disputar el ePrix 150, una fecha que celebraba la historia del campeonato, pero que también puso a prueba todas las variables que hacen única a esta categoría: altitud, Attack Mode, gestión de energía y táctica pura de carrera.


Libres, el primer aviso:

La jornada de viernes arrancó con una primera sesión de entrenamientos libres en la que Dennis marcó el mejor tiempo, enviando un mensaje claro sobre el potencial de Andretti en ritmo puro sobre el asfalto mexicano. El británico terminó por delante de Wehrlein y Rowland, dibujando desde el primer momento el grupo de nombres que acabaría marcando el fin de semana.

Más allá del cronómetro, esa primera tanda dejó dos lecturas importantes. La primera, que la gestión energética iba a ser crítica desde el primer minuto, en un trazado donde la altitud —más de 2.200 metros— reduce la eficiencia aerodinámica y castiga la regeneración en frenada. La segunda, que los equipos estaban priorizando simulaciones de carrera por encima del tiempo absoluto, una señal clara de que México se iba a decidir más por estrategia que por una vuelta lanzada.

En los Libres 2, ya con la pista más engomada y las referencias del viernes en la mano, el foco se desplazó hacia la consistencia y el ritmo a largo plazo. Varios equipos recortaron diferencias y el pelotón se comprimió, con Andretti, Nissan y Porsche intercambiándose las posiciones delanteras en tandas cortas, mientras otros —especialmente Jaguar y Penske— trabajaban en segundo plano con cargas de energía más altas.

Lo que quedó claro al final de la mañana fue que no había un dominador real. Jake había sido el más rápido, sí, pero Buemi, Cassidy, Oliver y Pascal estaban todos dentro de una ventana mínima de rendimiento. México no estaba señalando a un favorito, sino preparando el escenario para una clasificación tensa y una carrera donde cualquier pequeño error energético podía convertirse en un desastre.


Clasificación, drama y récord:

La lucha por la pole en México no fue un trámite ni una simple batalla de cronos: fue un choque de estilos, nervios y precisión en el que la altitud y el sistema de duelos volvieron a subir la apuesta.

En las rondas de grupos, Dennis dominó su sector con un 1:06.492, seguido a apenas décimas por Müller, mientras que Barnard y Mortara también consiguieron el pase a la fase de eliminación con tiempos muy ajustados. En el otro grupo, Buemi estableció la referencia con un 1:06.328, con Ticktum, Evans y Rowland completando el top de tiempos. Todo ello marcaba ya un perfil competitivo abierto, sin un dominio aplastante desde el primer giro.

Los duelos mano a mano vivieron sus primeras sorpresas en cuartos de final: Rowland, campeón defensor y ganador aquí el año pasado, cayó frente a Buemi, mientras que Barnard superó a Müller y Mortara eliminó al líder del campeonato, Dennis. En la otra llave, Evans parecía seguro de avanzar, pero Buemi le respondió con un parcial más rápido en el tercer sector, certificando su pase a semifinales.

La final de clasificación fue una tensión absoluta. En la primera parte, Barnard parecía dispuesto a firmar una pole histórica con un crono de 1:05.135, superando a Buemi en el primer y segundo sector. Pero en la última curva el británico se pasó de frenada y excedió los límites de pista, lo que llevó a los comisarios a anular su tiempo. El suizo, con una vuelta registrada en 1:05.249, heredó así la pole position.

Con esa pole, Sébastien alcanzó la 17ª de su carrera en la FE, poniendo el primer punto rojo en un fin de semana donde la historia estaba en juego: la carrera 150 del campeonato. Y lo hizo robándole la primera posición de salida a rival que, de no haber cometido el mínimo error, habría puesto a la Penske por delante en la arrancada.

La altitud, la precisión requerida en cada segmento y la gestión de la tracción en la recta principal convirtieron esta clasificación en una prueba tan exigente como el propio ePrix. Pilotos como Barnard, Mortara o Müller se mantuvieron en la pelea hasta el último segundo, presionando a los veteranos y demostrando que la FE sigue siendo un campeonato donde la consistencia de vuelta a vuelta vale tanto como el resultado final en parrilla.


Carrera, México vuelve a señalar al campeón:

El ePrix 150 de la FE en el Autódromo Hermanos Rodríguez no solo fue una carrera estratégica e intensa. Fue, una vez más, un capítulo dentro de una tradición que empieza a pesar como una ley no escrita del campeonato: México señala al campeón del mundo.

Los tres últimos ganadores en el trazado mexicano —Dennis, Rowland y Wehrlein— acabaron coronándose campeones en sus respectivas temporadas. Y ahora, el nombre que se suma a esa lista es el de Cassidy.

La carrera arrancó con tensión inmediata. Buemi, que partía desde la pole en la histórica carrera número 150 de la FE, se quedó sin espacio en al frenar en la curva 1 y se vio forzado a irse largo, perdiendo posiciones en un circuito donde recuperar es costoso. El aire sucio, tráfico compacto y la dificultad para regenerar energía a más de 2.200 metros de altitud convirtieron las primeras vueltas en un ejercicio de supervivencia estratégica.

El ritmo fue irregular y fragmentado por neutralizaciones, con un Safety Car que reordenó el tablero y obligó a recalcular consumo y ventanas de Attack Mode. En un circuito donde cada kWh cuenta, ese reajuste favoreció a quienes habían sido más pacientes en el primer tercio de carrera.

Ahí emergió Cassidy.

El neozelandés, partiendo desde atrás, construyó su carrera como mejor sabe: con una lectura quirúrgica del pelotón, sin pánico y sin ruido. Mientras los líderes se desgastaban defendiéndose o gastaban energía para mantenerse delante, él avanzaba aprovechando errores ajenos, huecos y rebufos. No fue una remontada espectacular a base de adelantamientos imposibles, sino una demolición progresiva por eficiencia.

En las vueltas finales, cuando la energía empezó a ser un problema para muchos, Nick todavía tenía margen. La gestión fue impecable y, cuando se abrió la oportunidad, la victoria cayó por su propio peso.

México volvió a hacer de espejo del campeonato.

Si la estadística se cumple, Cassidy acaba de colocarse en una posición simbólicamente poderosa: ganar aquí suele ser el primer ladrillo del título mundial. Y en su caso, el contexto es aún más cargado de significado.

Dos veces subcampeón, siempre en la órbita del título, pero nunca en lo más alto, el neozelandés es probablemente el piloto más completo que todavía no ha levantado el trofeo.  Inteligencia estratégica, lectura de carrera, velocidad pura y una frialdad que encaja perfectamente con la FE moderna.

Si México vuelve a decir la verdad, 2026 podría ser, por fin, el año en que el neozelandés deje de ser el eterno aspirante y se convierta en campeón del mundo.


Declaraciones:

37 – Cassidy, protagonista absoluto de la carrera y ganador del ePrix, resumió su victoria con una mezcla de emoción y gratitud por el trabajo colectivo del equipo: «Esto es increíble. Con estos aficionados increíbles, esta atmósfera es de las mejores de la FE, así que ganar aquí con Citroën, qué momento tan especial. Realmente no pensé que todo estuviera bajo control hasta la última vuelta. Empecé en P13 y estaba conforme con un cuarto puesto, pero mi ingeniero tomó las decisiones correctas. Este resultado es para él, para mí y para todo el equipo. No se gana una carrera así con un mal coche.»

El neozelandés incluso compartió con humor un trato personal con su compañero Vergne: «Hice un trato con JEV el jueves: si ganaba, me raparía la cabeza. Hay una estadística que dice que quien gana este ePrix suele ganar el campeonato, así que no iba a dejarla pasar. Si ganamos el título, ¡me rapo igual!».

PodiumMexico

48 – Mortara, que terminó segundo con Mahindra, también valoró su actuación: «Nick hizo una carrera muy buena. Nosotros empezamos a tener dificultades a mitad de carrera y eso nos impidió lanzar un ataque final en las últimas vueltas. Estoy muy contento con el segundo lugar y con los puntos sólidos que hemos sumado.»

1 – Rowland, que completó el podio con Nissan después de una gestión inteligente de energía y estrategia, destacó la importancia del ritmo: «Tomé pronto mi Attack Mode, y cuando salió la bandera amarilla pensé que mi carrera estaba terminada. Pero fuimos eficientes con la energía y pude mantener un buen ritmo al final. Estoy encantado de estar en el podio. Es un placer competir aquí con esta afición.»


Conclusiones, un inicio de temporada que ya rompe jerarquías:

México no solo coronó a Cassidy y reforzó esa extraña tradición del Hermanos Rodríguez de señalar al futuro campeón. También dejó una fotografía muy clara del momento que vive la parrilla.

Mientras el neozelandés sale de Ciudad de México como líder estadístico y moral de una temporada que podría ser, por fin, la suya, otros pesos pesados empiezan a sentir la presión. da Costa y Evans, una de las parejas más temidas y sólidas del paddock en los últimos años, siguen sin puntuar en lo que llevamos de campeonato. Dos pilotos con experiencia de sobra, títulos y victorias, atrapados de momento en un inicio de temporada que no refleja ni el potencial real de Jaguar ni su talento.

En una FE donde cada fin de semana pesa como tres, empezar el año a cero es una losa estratégica. No es solo una cuestión de puntos: es perder contacto con el grupo que marca el ritmo, con Cassidy, con Dennis, con Rowland, con Wehrlein, con los que ya están construyendo inercia.

México ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: desordenar el campeonato mientras revela verdades incómodas. Y una de ellas es clara: el talento no garantiza nada si el calendario empieza a correr en tu contra.

Nick ya ha puesto su nombre en el tablero grande. António Félix y Mitch, por primera vez en mucho tiempo, están obligados a remar desde abajo. Y en la FE moderna, eso casi nunca es una buena noticia.


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